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Conselho Games

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Total War: MEDIEVAL II

Total War: MEDIEVAL II

Category Strategys
Age 10+
RatingRatingRatingRatingRating 4.6
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  • Category Strategys
  • Plataforma Android/iOS
  • Age 10+
  • Precio Free
  • Instalaciones 100mil+
  • Actualizado 2026-05-13
  • Tamano 345 MB
Resena del Editor
Total War: MEDIEVAL II es un juego de estrategia que transporta al jugador a la época medieval, un período marcado por reinos poderosos, conflictos religiosos, disputas territoriales y grandes campañas militares. El juego combina dos sistemas principales: un mapa de campaña por turnos y batallas tácticas en tiempo real.
En el mapa de campaña, el jugador dirige una facción completa. Esto incluye administrar asentamientos, construir ejércitos, generar ingresos, mejorar infraestructuras, negociar con otras potencias, expandir la religión y decidir hacia dónde crecer. En las batallas, el jugador controla directamente a sus tropas, usando formaciones, terreno, tiempo, moral y tipos de unidades para vencer al enemigo.
El juego forma parte de la famosa franquicia Total War, reconocida por unir administración de imperios con combates a gran escala. En Total War: MEDIEVAL II, el jugador puede controlar diferentes facciones medievales, como Inglaterra, Francia, España, Escocia, Venecia, Milán, el Sacro Imperio Romano Germánico, Egipto, el Imperio Bizantino, los Moros, Turquía, Rusia y otras. Cada facción ofrece una experiencia distinta por su ubicación, ejército, economía, enemigos y contexto religioso.
La campaña empieza alrededor del año 1080, en una época en la que Europa, el norte de África y Oriente Medio estaban marcados por castillos, monarquías, cruzadas, rutas comerciales y luchas constantes por el poder. El objetivo principal es ampliar tu reino, conquistar regiones importantes, proteger tus fronteras y convertirte en una de las fuerzas más influyentes del mapa.
Uno de los aspectos más atractivos de Total War: MEDIEVAL II es la libertad que ofrece. Puedes enfocarte en la conquista militar, crear redes comerciales, construir un reino rico, usar la diplomacia para evitar guerras innecesarias o aprovechar agentes como espías, diplomáticos, mercaderes, sacerdotes y asesinos. El juego permite diferentes estrategias, por lo que cada campaña puede desarrollarse de manera única.
Los asentamientos tienen un papel fundamental. Las ciudades suelen ser mejores para generar dinero, comercio, orden público y crecimiento de población. Los castillos, en cambio, funcionan como centros militares más fuertes, permiten reclutar mejores soldados y ayudan a defender zonas clave. Decidir si un asentamiento será un centro económico o una fortaleza defensiva es una elección estratégica importante.
Las batallas en tiempo real son otro elemento destacado. Los ejércitos pueden incluir espadachines, lanceros, arqueros, ballesteros, caballeros, caballería pesada, máquinas de asedio, tropas con pólvora y unidades especiales según la facción. La victoria no depende solo de la cantidad de soldados. Un ejército más pequeño puede vencer a uno superior si usa buena posición, ataques por los flancos, protección de unidades débiles y una moral elevada.
La religión también está muy conectada con la campaña. Las facciones católicas deben tratar con el Papa, advertencias papales, cruzadas y el riesgo de excomunión. Las facciones musulmanas pueden usar líderes religiosos para expandir su fe y participar en jihads. Las diferencias religiosas pueden influir en la diplomacia, el orden público, el riesgo de rebeliones y la estabilidad de territorios conquistados.
En resumen, Total War: MEDIEVAL II no es solo un juego de guerra. Es una experiencia completa de estrategia medieval en la que el jugador actúa como gobernante, general, economista, diplomático y planificador al mismo tiempo.
Reseña Personal: Mi Experiencia Jugando Total War: MEDIEVAL II
Mi experiencia con Total War: MEDIEVAL II fue muy envolvente porque el juego me hizo sentir responsable del futuro de un reino medieval. En lugar de limitarse a ofrecer batallas, me obligó a pensar en política, economía, expansión, defensa, religión y diplomacia.
Lo que más disfruté fue la sensación de controlar un imperio en crecimiento. Cada turno presentaba nuevas decisiones. Tenía que elegir qué edificios construir, qué unidades reclutar, hacia dónde mover mis ejércitos, qué enemigos vigilar y qué regiones valía la pena conquistar. Incluso una decisión pequeña podía provocar consecuencias importantes más adelante.
Por ejemplo, expandirse demasiado rápido puede parecer emocionante al principio, pero también puede causar problemas. Si conquisto demasiados asentamientos sin tropas suficientes para defenderlos, los enemigos pueden atacar desde varios lados. Si gasto demasiado dinero en soldados, mi economía puede debilitarse. Si ignoro el orden público, las ciudades conquistadas pueden rebelarse. Ese equilibrio constante hace que la campaña sea profunda y satisfactoria.
Las batallas fueron una de las mejores partes del juego para mí. Me gustó cómo cada combate puede sentirse diferente. Luchar en campo abierto permite usar más caballería y ataques laterales. Defender un castillo se siente más intenso y defensivo, especialmente cuando los arqueros están en las murallas y la infantería protege las puertas. Una batalla en una colina, un puente o una calle estrecha puede cambiar por completo la forma de jugar.
También disfruté la importancia de la moral. No basta con enviar soldados hacia adelante. Tuve que pensar dónde colocar mis tropas, cómo proteger a mi general, cuándo cargar con la caballería y cómo debilitar al enemigo antes del choque principal. Ver a un ejército enemigo desmoronarse después de un buen ataque por el flanco es uno de los momentos más satisfactorios del juego.
Otro punto que me agradó fue la progresión con el paso del tiempo. Al inicio de la campaña, los ejércitos suelen estar formados por tropas simples. Más adelante, con mejores edificios y asentamientos más desarrollados, aparecen unidades más fuertes. Esto crea la sensación de que el reino crece, mejora y se vuelve más poderoso.
La atmósfera medieval también es muy marcada. La música, los estandartes, los castillos, los diseños de unidades, los sistemas religiosos, las cruzadas, los mercaderes, los diplomáticos y la identidad de cada facción ayudan a construir un mundo histórico convincente. Aunque el juego ya tiene varios años, conserva personalidad y encanto gracias a su profundidad estratégica y su gran escala.
En mi opinión, Total War: MEDIEVAL II no es ideal para quien busca una experiencia muy rápida o casual. Requiere paciencia y atención. Sin embargo, eso también lo hace especial. Ganar una campaña, sobrevivir a una guerra difícil o defender una ciudad contra un ejército más grande se siente importante porque la victoria nace de la planificación y de buenas decisiones.
El juego puede mostrar su edad en algunos detalles visuales, y la inteligencia artificial a veces actúa de forma inesperada. Aun así, la experiencia principal sigue siendo excelente. La mezcla de administración por turnos y batallas en tiempo real hace que el juego sea muy disfrutable para quienes aman la historia medieval, la estrategia y la guerra táctica.
Para mí, Total War: MEDIEVAL II es un juego que mejora cuanto más lo aprendes. Al principio puede parecer complejo, pero después de entender sus sistemas, la experiencia se vuelve mucho más agradable. Recompensa la paciencia, la buena planificación y la capacidad de adaptarse a situaciones cambiantes.
Como Jugar?

Paso 1: Elige una Facción

El primer paso es seleccionar la facción que quieres controlar. Cada una empieza en una región distinta y cuenta con fortalezas, debilidades, enemigos, economía y opciones militares propias.

Para jugadores nuevos, facciones como Inglaterra, Francia o España suelen ser más fáciles de entender porque ofrecen ejércitos equilibrados y oportunidades claras de expansión.

Antes de elegir una facción, piensa en:

Posición inicial

Rivales cercanos

Unidades disponibles

Potencial económico

Situación religiosa

Dificultad de la campaña

Una facción rodeada de enemigos puede tener un inicio más complicado. Una facción con fronteras más seguras y buenas oportunidades comerciales puede resultar más cómoda para principiantes.

Paso 2: Aprende a Usar el Mapa de Campaña

El mapa de campaña es donde controlas la parte política y económica del juego. En cada turno puedes mover ejércitos, reclutar soldados, construir edificios, enviar agentes, negociar acuerdos y preparar ataques.

Conviene observar siempre:

Tus ciudades y castillos

Ejércitos enemigos cercanos

Territorios rebeldes

Rutas comerciales

Ingresos y gastos

Orden público

Equilibrio religioso

Relaciones diplomáticas

Antes de terminar un turno, es recomendable revisar tus asentamientos, ejércitos, fronteras y finanzas.

Paso 3: Comprende la Diferencia entre Ciudades y Castillos

Las ciudades y los castillos cumplen funciones diferentes. Las ciudades suelen generar más ingresos y ayudan al crecimiento económico del imperio. Los castillos están más orientados al reclutamiento militar y a la defensa.

En las ciudades, prioriza edificios que mejoren:

Comercio

Caminos

Mercados

Granjas

Crecimiento de población

Orden público

En los castillos, enfócate en estructuras que desbloqueen:

Infantería más fuerte

Mejor caballería

Unidades de proyectiles

Máquinas de asedio

Mejoras de armadura

Mejoras de armas

Un imperio equilibrado necesita ambos tipos de asentamientos. Las ciudades mantienen viva la economía, mientras que los castillos entregan la fuerza militar necesaria para defender y conquistar.

Paso 4: Fortalece tu Economía

Una economía fuerte es esencial. Sin dinero, no puedes construir edificios, reclutar ejércitos, mantener tropas, sobornar enemigos ni expandirte con seguridad.

Para aumentar tus ingresos, puedes:

Construir caminos

Mejorar granjas

Levantar mercados

Desarrollar puertos

Firmar acuerdos comerciales

Entrenar mercaderes

Controlar regiones ricas

Evitar mantener tropas innecesarias

Un error común es crear grandes ejércitos antes de que la economía pueda sostenerlos. Los soldados son útiles, pero su mantenimiento puede vaciar rápidamente tu tesoro.

Paso 5: Crea Ejércitos Equilibrados

Un buen ejército debe incluir diferentes tipos de unidades. Depender de una sola clase de soldado puede dejarte vulnerable.

Un ejército equilibrado puede incluir:

Infantería para sostener la línea principal

Lanceros para resistir caballería

Arqueros o ballesteros para ataques a distancia

Caballería para flanquear y perseguir enemigos

Equipo de asedio para atacar asentamientos

Un general para reforzar la moral

Una estrategia fuerte consiste en usar la infantería para mantener al enemigo ocupado mientras la caballería ataca por los lados o por la retaguardia. Mientras tanto, los arqueros pueden debilitar las formaciones enemigas antes del combate principal.

Paso 6: Domina lo Básico de las Batallas

Las batallas ocurren en tiempo real, pero antes de empezar puedes organizar tus tropas. Esta fase de preparación es muy importante.

Algunos consejos útiles son:

Coloca la infantería al frente

Mantén a los arqueros protegidos detrás de la línea principal

Usa lanceros contra la caballería

Coloca la caballería en los laterales

Mantén a tu general lejos de riesgos innecesarios

Aprovecha colinas y posiciones defensivas

Evita cansar a tus tropas antes del combate

Ataca los flancos enemigos siempre que puedas

La moral es una de las mecánicas más importantes. Las unidades pueden huir antes de ser destruidas por completo. Atacar por la retaguardia, eliminar al general enemigo, rodear tropas y presionar con proyectiles puede romper la moral rival rápidamente.

Paso 7: Usa la Diplomacia con Inteligencia

La diplomacia puede ayudarte a reducir riesgos y controlar el ritmo de la campaña. Con diplomáticos, puedes negociar con otras facciones y crear acuerdos útiles.

Las opciones diplomáticas pueden incluir:

Derechos comerciales

Alianzas

Treguas

Pagos

Información del mapa

Tratados de paz

Sin embargo, las alianzas no siempre son seguras. Una facción amiga puede convertirse en enemiga si ve debilidad o si desea tu territorio. Por eso, conviene proteger siempre las fronteras importantes.

Paso 8: Aprovecha los Agentes

Los agentes pueden influir en la campaña sin necesidad de batallas directas. Usarlos bien puede fortalecer tu imperio y debilitar a tus enemigos.

Agentes importantes:

Espías: revelan ejércitos y asentamientos enemigos

Asesinos: eliminan personajes o agentes peligrosos

Diplomáticos: negocian acuerdos

Mercaderes: generan dinero con recursos del mapa

Sacerdotes o imanes: expanden la religión y reducen disturbios

Princesas: apoyan la diplomacia y los matrimonios políticos

Antes de iniciar una guerra, los agentes pueden resultar muy útiles. Un espía puede mostrar qué tan defendida está una ciudad. Un asesino puede atacar a un líder enemigo. Un diplomático puede asegurar la paz con una facción mientras te concentras en otra.

Paso 9: Prepárate para los Asedios

La mayor parte de la expansión territorial ocurre mediante la captura de ciudades y castillos. Para atacar asentamientos fortificados, necesitas herramientas de asedio como escaleras, arietes, torres de asedio o artillería.

Durante un asedio, recuerda:

Usa infantería para atacar murallas y puertas

Apoya el avance con unidades de proyectiles

Evita enviar caballería demasiado pronto a calles estrechas

Ten cuidado con torres y defensas

Avanza con calma hacia la plaza central

Mantén unidades de reserva preparadas

Al defender, usa las murallas a tu favor. Coloca arqueros arriba, protege las puertas con infantería fuerte y conserva tus mejores tropas cerca del centro por si el enemigo logra entrar.

Paso 10: Mantén el Orden Público

Conquistar un asentamiento es solo una parte del desafío. Después de la conquista, debes controlar a la población.

El orden público puede verse afectado por:

Nivel de impuestos

Religión

Diferencias culturales

Distancia respecto a la capital

Agentes enemigos

Guarniciones pequeñas

Descontento de la población

Para mejorar la estabilidad, puedes reducir impuestos, construir edificios religiosos, dejar tropas dentro del asentamiento, crear edificios de orden público y convertir a la población local.

Paso 11: Administra la Religión

La religión puede influir bastante en la campaña. Las facciones católicas deben tener cuidado con el Papa, especialmente al luchar contra otros poderes católicos. Ignorar las advertencias papales puede llevar a la excomunión.

Si juegas con una facción católica, deberías:

Mantener buenas relaciones con el Papa

Evitar atacar repetidamente a facciones católicas sin necesidad

Enviar sacerdotes a convertir regiones inestables

Participar en cruzadas cuando encajen con tu estrategia

Vigilar tu reputación religiosa

Si juegas con una fación musulmana, los imanes ayudan a expandir el Islam, estabilizar territorios y fortalecer la influencia religiosa. Los jihads también pueden ser herramientas poderosas para expandirte.

La religión afecta más que la fe. Puede influir en rebeliones, diplomacia, conquistas y control de tierras recién tomadas.

Paso 12: Expándete con Cuidado

Expandirse es necesario, pero hacerlo sin planificación puede causar problemas graves. Elige tus objetivos con estrategia.

Antes de atacar, considera:

¿Puedo defender este asentamiento después de conquistarlo?

¿Esta guerra dejará otra frontera expuesta?

¿La región objetivo es rica o estratégicamente importante?

¿Tengo tropas suficientes cerca?

¿Mi economía puede sostener un conflicto largo?

A veces es mejor esperar que apresurarse. Un ataque bien preparado suele ser más seguro que una conquista rápida sin apoyo suficiente.

Paso 13: Mejora Edificios y Unidades

A medida que tu imperio crece, debes mejorar tus asentamientos y tu infraestructura militar.

Edificios importantes:

Cuarteles

Establos

Campos de tiro

Herrerías

Caminos

Mercados

Puertos

Edificios religiosos

Estructuras administrativas

Las mejoras pueden marcar una gran diferencia. Mejor armadura, mejores armas y edificios avanzados de reclutamiento permiten que tus ejércitos rindan mucho mejor en batallas difíciles.

Paso 14: Avanza hacia la Victoria de la Campaña

Para ganar la campaña, normalmente debes controlar una cantidad determinada de regiones y conquistar ciudades importantes. El objetivo exacto puede cambiar según la facción y la configuración de la partida.

La victoria exige más que atacar enemigos. Necesitas construir una economía fuerte, mantener el orden público, defender fronteras, usar la diplomacia con inteligencia y expandirte en el momento adecuado.

Un imperio estable y rico puede mantener mejores ejércitos. Los mejores ejércitos facilitan la conquista. Más territorio aumenta tu poder, tus ingresos y tu influencia en el mapa.

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Calificaciones
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